El lobby también tiene sus ventajas. En algunos casos, los grupos de presión pueden contribuir a acelerar y simplificar el proceso legislativo. También pueden ayudar en ciertos casos a conseguir mejores resultados a través de la negociación. Además, los grupos de presión pueden contribuir a que los políticos tomen conciencia de problemas específicos que ellos mismos podrían no detectar. En algunos casos, los grupos de presión pueden actuar como expertos y asesores de los políticos y proporcionarles información importante necesaria para la toma de decisiones.
Sin embargo, es importante que el cabildeo se controle y supervise para evitar que se produzcan abusos. Dado que los grupos de presión suelen estar vinculados a intereses privados, es importante que no pongan en peligro el interés público. Las autoridades reguladoras deben garantizar que la influencia del lobby sea transparente y se mantenga dentro del marco legal, sin que dé lugar a abusos. No se trata de impedir por completo el lobby —lo cual sería antidemocrático, ya que la representación de intereses es legítima—, sino de regularlo mediante normas claras.
En nuestra tabla comparativa se muestran las principales ventajas y desventajas del lobby: