Estambul no es una ciudad que se pueda describir fácilmente: hay que vivirla. Con una población de unos 16 millones, es la ciudad más grande de Europa y, al mismo tiempo, una de las pocas metrópolis que se extiende a ambos lados de dos continentes. La tensión entre Europa y Asia, entre la modernidad y la tradición, entre el ferry del Bósforo y la red de metro, hace de Estambul un lugar único para explorar, especialmente para los jóvenes que quieren descubrir el mundo.
El paisaje urbano es impresionantemente variado: la Ciudad Vieja, con el Palacio de Topkapi, Santa Sofía y el Gran Bazar, convive con barrios llenos de vida como Karaköy, Cihangir o Kadıköy, donde pequeñas galerías, cafeterías de moda y mercados de comida callejera marcan el ambiente. Quienes busquen naturaleza la encontrarán justo a las puertas del campus de Koç: en el Bosque de Belgrado, a orillas del mar Negro o en una de las Islas de los Príncipes, en el mar de Mármara.
La vida en Estambul es asequible según los estándares europeos: salir a comer, el transporte público y muchas actividades de ocio cuestan bastante menos que en las principales ciudades de Europa occidental. A los estudiantes de intercambio de la Universidad de Koç se les recomienda vivir en la residencia del campus: es cómoda, segura y ofrece una vida social muy activa. Las cuotas anuales de la residencia, que incluyen todos los servicios, son razonables y ofrecen una buena relación calidad-precio. Quienes prefieran vivir en la ciudad pueden encontrar habitaciones compartidas y estudios asequibles, especialmente en los barrios de Sarıyer, Beşiktaş o Şişli.
Otra ventaja: Estambul es un excelente punto de partida para viajar. Los vuelos directos a muchas ciudades europeas son asequibles y frecuentes. La ciudad goza de una ubicación ideal para hacer escapadas de fin de semana a Grecia, Croacia o por toda Turquía.