Shanghái nunca duerme, y cualquiera que haya vivido alguna vez en esta ciudad entiende por qué cautiva a tanta gente. Con una población de unos 25 millones de habitantes, Shanghái es una de las metrópolis más grandes del mundo y el corazón económico de China. La ciudad combina de forma fascinante el legado colonial del antiguo Shanghái —evidente en los magníficos edificios Art Déco a lo largo del Bund o en las estrechas callejuelas de la Concesión Francesa— con el espectáculo futurista del horizonte de Pudong y su emblemática silueta de rascacielos. Casi ninguna otra ciudad del mundo irradia una energía tan electrizante.
Para los estudiantes, Shanghái es un paraíso: Una oferta aparentemente infinita de restaurantes que sirven cocina de todo el mundo, una vibrante escena artística, musical y de ocio nocturno, numerosos museos, parques y mercados, así como excelentes opciones para ir de compras, desde tiendas locales hasta marcas internacionales. A esto hay que añadir una red de metro bien desarrollada, con más de 20 líneas que conectan todos los rincones de la ciudad. Para quienes deseen viajar: el aeropuerto internacional de Shanghái te conecta con el resto de Asia y el mundo; Pekín, Tokio, Seúl, Bangkok y Singapur están a solo unas horas de vuelo.
El coste de la vida en Shanghái es más bajo que en las principales ciudades de Europa Occidental. Comer en los restaurantes locales es barato, el transporte público es asequible y las compras pueden resultar muy baratas o muy caras, según tus preferencias. Si te adaptas a la gastronomía y la cultura locales, podrás arreglártelas perfectamente con un presupuesto moderado.
La Universidad de Fudan ofrece alojamiento en el campus para los estudiantes de intercambio. Las habitaciones son sencillas pero funcionales, y vivir en el campus facilita mucho la adaptación, tanto a la hora de conocer a otros estudiantes internacionales como de gestionar la vida cotidiana en una ciudad que al principio puede resultar desconocida. Quienes prefieran un alojamiento privado encontrarán habitaciones compartidas y estudios en los barrios colindantes de Yangpu y Wujiaochang a precios similares o ligeramente inferiores a los del centro de Shanghái.
Una cosa es segura: Cualquiera que pase un semestre en Shanghái volverá a casa con una visión del mundo que ningún libro de texto puede igualar.